INFLUENCERS

Los influencers, esa especie proliferante, que si preguntásemos a cualquier inexperto han surgido como setas en el campo, pero si nos vamos a una definición más compleja, un influencer es “una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca”. Sin embargo, este no es un trabajo nuevo, ni exclusivo de chicos y chicas jóvenes, todos los famosos —cantantes, actores y actrices, futbolistas, etc.— son influencers, ya que son empleados por las marcas —se incluyen los clubes de fútbol en los futbolistas— para asociar su figura a un producto.

Lo más habitual, si entramos en los perfiles de redes sociales de los influencers —refiriéndonos a los jóvenes talentos de las redes sociales—, es ver como promocionan productos, e incluso en anuncios televisivos, con su imagen; por lo que los influencers son un producto en sí mismo, que se asocian con el producto que promocionan. Un ejemplo es el de ‘El Rubius’, que colabora con Fanta, por lo tanto, si compras Fanta, estas comprando un producto relacionado con ‘El Rubius’.

El problema de este tipo de marketing es que clasifica por número de seguidores: “celebrity influencer”, “social media influencer” y  “microinfluencer”. No hay una horquilla específica de seguidores para clasificar a cada usuario de las redes sociales, por lo tanto, todos los usuarios somos potenciales influencers. El problema aparece, cuando intentas conseguir colaboraciones porque los anunciantes no acuden a ti de un modo tan habitual como a los de la parte alta de la pirámide.

CASO ELLE DARBY

The White Moose Café, un hotel de Dublín (Irlanda) ha vetado la entrada a todo tipo de influencers tras la petición de Elle Darby un personaje de las RRSS que cuenta con 76 mil seguidores en Instagram y 87 mil suscriptores en Youtube. Elle Darby acostumbra a crear contenidos relacionados con el mundo de la belleza y estética, así como de sus viajes y rutinas.

Escribió un mensaje al dueño del hotel, Paul Stenson, donde le pedía una colaboración. Ella enseñaría y recomendaría su hotel a cambio de cinco noches de alojamiento gratuitos. Él, ni corto ni perezoso, publicó una carta de respuesta en la página oficial de Facebook del local:

“Querida influencer. Gracias por tu correo electrónico en busca de alojamiento gratuito a cambio de publicidad. Se necesitan pelotas para enviar un correo electrónico como ese. Si te dejo dormir aquí a cambio de salir en un vídeo, ¿quién va a pagar al personal que cuida de ti? ¿Quién va a pagar a las camareras que limpian tu habitación? ¿A los que te sirven el desayuno? ¿La recepcionista que te registra? ¿Quién va a pagar por la luz y el calor que usas durante tu estancia? ¿Tal vez debería decirle a mi personal que aparecerán en tu vídeo en vez de pagarles por el trabajo que hacen mientras estás en la residencia? Mis mejores deseos. P. D. La respuesta es no”.

Elle Darby publicó un vídeo en su cuenta de Youtube de 17 minutos en los que explicaba el suceso, además de la vergüenza y humillación que había sentido. Tras esto, el dueño del hotel hizo una declaración de intenciones vetando la entrada a bloggers en The White Moose Café y recordando en su cuenta de Snapchat que, a fin de cuentas, Elle Darby sólo iba a hablar bien de su hotel porque se habría hospedado gratis en él.

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LLegados a este punto algunas se nos plantean algunas cuestiones  de forma casi inevitable:

¿Son todos los influencers iguales? 

¿Pueden sus miles de seguidores beneficiar a nuestro negocio?

¿Existe un interés real por parte de los anunciantes y empresas en que estos “influencers” promocionen sus productos?

Aunque a priori la respuesta pueda parecer obvia, esta entraña cierta problemática muy a tener en cuenta. El término influencer y microinfluencer mencionado unas lineas más arriba, la compra de seguidores o la analítica son solo algunos de los aspectos a tener en cuenta a la hora de reflexionar sobre este tema. Es por esto que Agencias como Influencity o H2H ( Human to Human ) están apostando por una política mas estricta de cara a este colectivo, ayudando así a los anunciantes a garantizar un retorno y que este nuevo nicho de mercado no caiga en desgracia producto de una mala praxis.

REFERENCIAS

Sanz Marcos, P. (2017). Soy marca. Quiero trabajar con influencers. Influencer marketing. Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, (39).

Castelló-Martínez, A., & del Pino, C. (2015). La comunicación publicitaria con influencers. Redmarka: revista académica de marketing aplicado, (14), 21-50.

Guerrero Hervás, M., Blanco, T., & Luis, J. (2017). El influencer marketing en la red social Instagram.

Iglesias, A. (28/08/2017). La ciencia de los datos que se esconde tras el fenómeno de los “influencers”. El mundo. Recuperado de: http://www.elmundo.es/economia/innovadores/2017/08/28/59a3fb7e46163f5c0e8b45d1.html 

De la Cal, L. (12/07/2016). “Followers” y “likes” a 10 euros. El mundo. Recuperado de: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/07/12/5784c682268e3ecf7d8b45cd.html 

De la Cal, L. (12/07/2016). “Followers” y “likes” a 10 euros. El mundo. Recuperado de: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/07/12/5784c682268e3ecf7d8b45cd.html